domingo, 15 de septiembre de 2013

De la cordillera a la playa

Hoy es uno de esos días felices, aunque en realidad tiene una primera mitad triste, pero ¿Puede algo ser completamente bueno? Terminó feliz, eso es lo que me importa, terminó en besos, en abrazos, en caricias provocadoras, en te quieros y te adoros ¡Cuánto me gustan estos últimos! Creo que me abrazan más que los abrazos, me besan más que los besos y me excitan más que las caricias. Me gustaría ir contigo en el viaje que emprendes en estos momentos, desde mi casa a la tuya, desde mis besos a tu cama, desde mis miradas a tu espejo, desde mi caos a tu tranquilidad.

Ojalá.

Estaba cansada deseando que estuvieras cansado a mi lado, queriendo dejar de pensar. Me picaba la cabeza, me rasqué y pude no sólo aliviarme, sino que pude acceder a mis pensamientos, pude sacarlos, moldearlos; descartar la paranoia, desactivar la angustia, borrar los tormentos y dejarte sólo en mi presente con una sonrisa, parado frente a una cámara que te retrata en la ciudad, como si fueras parte de una postal. Te conservé sólo en sonrisas, intacto, pulcro, con tu guitarra y tus canciones, que gracias a algunos arreglos que hice en mi cabeza, ya no me duelen.

martes, 10 de septiembre de 2013

Hoy le dije que lo quiero mucho, sólo para ver qué tan rápido cambiaba el tema esta vez.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Una noche infinita por favor.

Mi sueño de adolescente apasionada se cumplía: estaba compartiendo esta noche, esta cama mil veces maldecida, estaba entre las sábanas junto a la piel deseada y odiada por tantos meses. Quería que me quisiera y me quiso, entre el alcohol, mareos y declaraciones, pero por sobre todo me quiso, aquí, en mi cama. Almenoshastaqueamaneció.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Dominante

Cuando te dicen "Te quiero" se supone que el corazón se estremece y reboza de alegría, pero a mi no, al mío no le pasa eso, sólo se angustia de una manera creciente porque quiere más. Se le hace imposible detener la ambición, protesta enojado llevándome a las lágrimas y llena mi pecho, mi cuerpo y mi visión de angustia permanente. Entonces yo le digo: "Cálmate, no es mi culpa, él es el que no da más"- Pero es terco y continúa reclamando, destruyendo todo a su paso, no me deja dormir, hace que en mi cabeza se repita la frase imitando su voz: "te quiero" "te quiero" "te quiero". No me deja comer, todo es culpa, comer es culpa y bueno me convenzo de que quizá flaca me quiera más, ¡Qué tontería! Pero es mi propia tontería y claro, la de mi corazón.

viernes, 16 de agosto de 2013

Impulsividad

Hoy estoy empezando a volver por estos lugares, cambiando la fuente de la letra con la que se llena esta página en blanco, bajándole a la música para concentrarme y sentir que de verdad he cambiado, que desde la última entrada han pasado tantas cosas que este blog se siente como perteneciente a alguien más desde ahora, que todo lo que escribí antes lleno de metáforas, de ingenuidad, inocencia y sentimientos fugaces es obra de otra, porque la que está hoy frente a este blog no es la misma. Quizás a esto temía en mi adolescencia cuando decían que el mundo te cambia, el mundo me cambió, la gente lo provocó. Ya no sé cómo más caer para que deje de doler y mi corazón pare de sangrar. Él aún sigue dando vueltas después de todo, con el arrepentimiento por delante y yo deseando abrazarlo tan fuerte que podría romperlo.

Soy Javiera dicho de otra manera, una Muchacha Histeria que no sabe ser una Señora Bronca. (Yo me entiendo y mi adolescencia también)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

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No sabía que me iba a doler así leer tanta agresividad y ataque proveniente de tu parte. Que te llenes de rabia con cosas que no sé ni de dónde sacas porque respeto es lo que más te tengo. No creí que me importara tanto, sabía que me ibas a odiar en algun momento, mi indiferencia ocupa todo el espacio disponible en los lugares donde estés. Pero de ahí a dejarte mal como persona, es lo que menos he hecho. Hace meses ya que no hablo de "nuestro" tema, y espero así sea, está cerrado, de una no muy linda manera, pero cerrado.

Sí, debo reconocer que te leía para saber de tí, porque a pesar de que no te hablara, por la nostalgia de los buenos momentos que pasamos una poca de preocupación pasa aún por mi cabeza. Pero en fin, qué feo encontrarme con tanto ataque de la nada, siendo que demuestras ser aún mas comprensiva que yo.

Qué feo que duela así.